TIENES DERECHO A OFENDERTE, PERO NO ES MI CULPA

Si uno quiere construir verdadero coraje para hacer lo que sueña sin bloquearse, necesita el primer elemento básico del cambio real.

Te hablo de algo que hoy en día está siendo aniquilado gradualmente por la #CulturaDeLaCancelación.

Algo que te convertirá en una persona despreciada por las sabandijas succionadoras, pero inmensamente atractiva para las personas evolucionadas.

Algo que te traerá más conflictos, pero también una confianza profunda que sabe decir NO con naturalidad, sin-vergüenza.

Aunque no todo el mundo quiere este tipo de libertad psicológica.

Puede que afirmen *quererla*, pero luego no lo demuestran con su comportamiento.

Por ejemplo, les verás exigiendo libertad de expresión…

… pero luego ofendiéndose a base de gritos y llantos por la mínima opinión externa que se salga de su guión demandante. Exigiendo con rabia que te cancelen, te cierren las redes sociales e incluso te despidan del trabajo por decir algo que han etiquetado como “ofensivo”.

El problema es que eso que han sentido – ya sea rabia, miedo y/o vergüenza – no proviene de cómo piensas tú o la frase que has dicho.

Sus sentimientos provienen de ellos mismos, no de las opiniones, frases o tweets de otros.

Tus sentimientos provienen de ti y de nadie más.

El odio sentido por el terror-ista no proviene de la caricatura de Mahoma. Proviene del significado que proyecta en la caricatura.

¿Tú sientes ganas de asesinar cuando ves una caricatura de Mahoma?

Espero que no…

Por otro lado, la vergüenza sentida por la persona obesa no proviene de la broma del comediante. Proviene del significado que ella misma proyecta en la broma.

El miedo sentido por el cliente no proviene de las frases del vendedor sin escrúpulos. Proviene del significado que él mismo proyecta en las frases del vendedor.

Las emociones no vienen de fuera.

Vienen de nuestra propia mente, de nuestras proyecciones mentales.

Son una consecuencia de haber proyectado cierto significado en la imagen-palabra que hemos percibido “ahí fuera”.

El que reconoce esta verdad, se está liberando.

No culpa a otros de sus emociones, pensamientos y acciones.

Reconoce su capacidad de responder de forma diferente a cómo lo hacía antes.

Responder sintiendo confianza cuando antes sentía miedo.

Y si no sabe hacerlo aún, entonces ELIGE responder con ganas de aprender a responder con confianza.

Hoy vende la mentalidad de víctima, porque nos hace débiles y moldeables por los medios, los políticos, los gurús y otras sabandijoyas.

El buscador que quiera cambios profundos y auténtica libertad psicológica, necesita aplicar la clase nº 1 del desarrollo personal:

Hazte totalmente responsable de lo que sientas, pienses y hagas.

No culpable, por favor. Que ya veo venir a algunos devotos del látigo…

Responsable significa “capaz de responder”.

Si salgo a la calle y me atropella un coche conducido por un borracho, yo elegí cruzar en ese momento y por esa calle.

Claro que le denunciaré, por hacer algo ilegal.

Pero cualquier emoción que yo sienta, ma haré responsable de haberla sentido. Porque esa emoción no proviene del conductor borracho. Proviene de mi mente. Yo puedo elegir sentirme diferente. Y si aún no sé hacerlo, puedo elegir aprender cómo.

Insisto, la mayoría no quiere aceptar esto.

Quiere el drama de culpar hacia fuera de su miseria emocional.

Por estadística, mi lista de contactos contendrá varias víctimas. A ellas les animo a darse de baja cuanto antes. Hay un enlace al final de este email. Adelante.

A los valientes, les animo a acompañarme en la vía del cambio real.

Si crees que los demás son responsables de tus emociones, has comprado una creencia destructiva. Más cómoda y fácil. Pero igualmente destructiva.

La buena noticia es que las creencias se pueden alterar.

Cambiar es bastante incómodo al principio. Pero no tiene precio.

Una vez más: No todo el mundo quiere cambiar, aunque te digan que lo quieren. Esto lo hemos comprobado mi hermana y yo durante años de trabajo con personas con ansiedad y depresión.

Muchos prefieren seguir culpando a sus padres, a la cultura, a su psiquiatra, a los políticos, al psicólogo, al gurú, etc, etc.

No quieren – o no saben (o prefieren no saber) que pueden aprender a responder de otra manera.

¿Por qué?

La verdad es que no lo sé.

Lo único que tengo claro es que los premios de la transformación no vienen por beber de un santo grial ofrecido por un salvador poderoso.

Uno necesita cavar hondo.

Necesita mancharse en el barro de la práctica.

Y necesita esperar hasta que empiece a salir el agua, fruto de la paciencia, la determinación y lo más importante…

… fruto de la Responsabilidad Radical (de raíz).

Si eres una persona que demuestra querer libertad psicológica, mi hermana y yo podemos ayudarte a aprender cómo sentirte diferente. Aunque no damos garantías (ya que eso tiende a potenciar las excusas debilitantes).

No te prometemos nada.

Bueno sí…

… que digas lo que nos digas, nos haremos responsables de lo que sintamos.

Por tu libertad psicológica,

Íñigo

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