YO

Hola, me llamo Íñigo Lacasa

a.k.a Ingoticeli, Alfred Erickson, Milton Korzybski, Meta-Experto, Curador de la Conciencia, Sintetizador de Sabiduría, Y/O, No-A, ETC.

A veces “elijo” jugar con las identidades como método de manifestación. Parece que resulta útil desarrollar e identificarte con personajes que poseen las cualidades necesarias para llegar a tus metas (siempre puedes des-identificarte… al mismo tiempo… para no creértelo demasiado… y recordar que Keanu Reeves, fuera del plató, no es Neo, ni nunca lo fue).

MI HISTORIA

Hace unos años viví una etapa plagada de ansiedad, depresión y adicciones (aquí la cuento más a fondo). Ese sufrimiento despertó en mí una curiosidad insaciable. Un deseo profundo de encontrar Verdades sobre cómo despertar, liberarme de los límites y evolucionar hacia nuevos niveles.

Inevitablemente me inicié en el camino del conocimiento porque las alternativas me iban a matar mucho antes.

Descubrí un Uni-Verso mágico de libros, recursos y profesores que me enseñaron nuevas maneras de experimentar la realidad.

Entonces, a medida que el miedo fue bajando… reconocí que había venido a compartir mis aprendizajes y colaborar con otros Sintetizadores de Sabiduría.

QUÉ HAGO

Por el día suelo estar con mi hermana en HERMANOS LACASA, un portal donde un grupo de Navegantes N.E.O. estamos aprendiendo a transformar la ansiedad y el estrés en Calma, Claridad y Confianza.

Por la noche trabajo en semi-secreto con un grupo de psiconautas empedernidos, despertando y desarrollando nuestras Meta-Habilidades, creando valor masivo en nuestros ecosistemas de familias, clientes, colaboradores y proveedores.

Una vez he aterrizado mi nave inter-creativa y estoy descansando de mis maquinaciones maléficas… me dedico a otras prioridades, como re-conectar con mi chamana, musa, Diosa, esposa. Poco más, a parte de entrenar, sci-fi, paseos, algún viaje, y un corto etc.

A QUIÉN QUIERO ATRAER-REPELER

Si ya estás en el camino, habrás descubierto que tu entorno social es una de las influencias más poderosas sobre tu vida, en todos los niveles.

Durante años estuve ciego ante esta realidad.

Sin darme cuenta, estaba atrapado en varias “amistades” destructivas que me mantenían estancado en un paradigma de escasez y auto-destrucción.

A medida que yo evolucionaba por dentro (haciendo esfuerzos sinceros por cambiar en terapias, procesos de coaching, cursos y libros) sus miradas se iban volviendo cada vez más distantes, tensas, asustadas y tristes.

Por un lado me daba pena dejar atrás a estas personas.

Incluso me sentía algo culpable.

Pero no podía permitir que sus burlas ignorantes, sus hábitos tóxicos y su conformismo siguieran atentando contra mi búsqueda.

La mayoría me aconsejaba que “no juzgara” y que “aceptara a la gente”… pero cuando se desarrolló más auto-estimar, descubrí que no le debía nada a nadie, y mucho menos a pinches tiranos que no respetaban mi Propósito.

Sentí algo parecido a lo que cuenta Carlos Castaneda sobre el brujo don Genaro, en el libro Viaje a Itxlan:

Don Genaro: “Al rato encontré un caminito, y entonces vi un grupo de hombres y mujeres que venían hacia mi. Eran indios. Me parecieron mazatecos. Me rodearon y preguntaron a dónde iba.

– Voy a mi casa, en Itxlan – les dije.

– ¿Andas perdido? – preguntó alguien.

– Sí – dije. ¿Por qué?

– Porque Itxlan no queda para allá. Itxlan está para el otro lado. Nosotros vamos allí – dijo otro.

– ¡Vente con nosotros! – dijeron todos-. ¡Tenemos comida!

Don Genaro dejó de hablar y me miró como si esperara una pregunta.

– Bueno, ¿qué pasó? -pregunté-. ¿Se fue usted con ellos?

– No-dijo. Porque no eran reales. Lo supe de inmediato, apenas se me acercaron. Había en sus voces, en su amabilidad algo que los delataba, sobre todo cuando me pedían ir con ellos. Eché a correr. Me llamaron y me rogaron que volviera. Las súplicas me perseguían, pero yo seguí corriendo.
¿Quiénes eran? -pregunté.

– Personas -repuso don Genaro, cortante-. Sólo que no eran reales.

– Eran como apariciones -explicó Don Juan-. Como fantasmas.

Mis fantasmas quedaron atrás, después de mucho esfuerzo y dedicación.

Aunque, para seguir atento, conservo varios cerca.

A veces me despisto, y me vuelvo uno por momentos.

Pero sigo caminando hacia casa, sabiendo que no hay ningún lugar al que llegar.

Creo que es importante saber filtrar las personas que te vas cruzando. Te mereces honrar, respetar y proteger tu Propósito. ¡Que no te manipulen! Ese deseo que sientes hacia una vida más evolucionada, es crucial escucharlo y canalizarlo hacia tus sueños. Define con claridad a quién deseas – y a quién no – atraer a tu vida.

Yo lo tengo tan claro que hace tiempo cree dos arquetipos representativos, para filtrar, y así conseguir ayudar con más éxito a quien realmente puedo ayudar.

El viaje es corto.

Nos vamos a morir.

Por eso mi Propósito es compartir mi energía, tiempo y recursos únicamente con ese pequeño porcentaje de personajes que están alineados con mis valores.

Para saber si estás en-línea con mi mundo – y confirmar que podemos ayudarnos a crecer nuestros proyectos- te animo a darte un paseo conmigo por esta ruta.

Nos vemos por aquí.

Íñigo